Rabia, enfado y enojo durante el duelo

Según he visto a través de los años, uno de los principales obstáculos para curar el dolor es el enojo. El enfado por haber sido abandonado. Frecuentemente escucho exclamaciones similares a esta: “¿cómo pudo mi esposo dejarme aquí sola, si él sabe que lo necesito tanto?” El enojo de recriminarnos a nosotros mismos: “si solamente lo hubiese llevado al doctor un poco antes, aun estaría vivo”. El enojo de culpar a nuestros seres amados: “¿Por qué no te cuidaste mejor? ¿Por qué tenías que fumar? ¿Por qué no fuiste al doctor? ¡Tenías que ser tan terco y mira lo que ha sucedido!” Y la rabia de que nuestro ser amado nos deje, simplemente demasiado pronto, demasiado pronto para que aprendiéramos a decir adiós.

Con frecuencia he escuchado a la gente decirme: “Estuve con mi esposa toda la noche. Nunca me alejé de su lado. Quería que supiera que cuando muriera, no estaría sola. Pero el cansancio me venció y me fui a casa a descansar. Entonces llamaron del hospital. No tuve oportunidad de decide adiós” ¿Alguna vez te detuviste a pensar que aun cuando buscaste estar junto a tu esposa, ella quería evitarte el dolor de verla morir? Le dijiste adiós a través de tu amorosa presencia, y ella te dijo: “estoy en paz ahora”.

El enojo adquiere muchas formas y se expresa de muchas maneras. Pero a menos que examinemos nuestros sentimientos y enfrentemos esa ira, habrá poco lugar para la fuerza, el coraje y el amor que necesitamos para decir adiós.

¿Cómo podemos hacer esto?

Primero, encontrar amigos compasivos y miembros de nuestra familia que están dispuestos a escuchar, no a dar consejo. Personas que no traten de hablarte a la fuerza de lo que les sucedió a ellos sino gente que sea capaz de darte lo que necesitas: un oído al que le importe lo que escucha. Y también te invito, si es necesario, a acudir a un grupo de apoyo. Busca ayuda. Con frecuencia nuestro dolor es tan abrumador que sentimos que estamos solos en nuestra pena. Nunca estamos solos.

Segundo, liberar tu enojo y detener la culpa. Deja de culparte a ti mismo por lo que podrías o deberías haber hecho.  Deja de culpar a tu ser amado por lo que él o ella pudieron haber hecho. Y deja de culpar a Dios. Todos tenemos esqueletos en nuestros closet, cosas que hemos hecho de las que nos sentimos culpables. Pero si sentimos que Dios nos está castigando por nuestras malas acciones, entonces todo lo que nos queda son sentimientos airados contra un Dios cruel y castigador. Ese no es el Dios en el que yo creo, ni el Dios que puede ayudarnos con su amor y compasión cuando más lo necesitamos.

En una ocasión, después de los servicios religiosos, una mujer se me acercó. Dijo que mis palabras la habían ayudado mucho. Meses antes, los médicos le diagnosticaron cáncer y tuvo que operarse. En su dolor, había culpado a Dios. Después, mencionó que gradualmente se había dado cuenta de que Dios no tenía nada que ver con su enfermedad y que  si abría su corazón, Dios podría ayudarla a través de su recuperación.  Se dio cuenta de que este no era el momento de rechazar a Dios, sino de abrazar a Dios.

Debemos dejar que el dolor se presente. El dolor es parte de la psicología del ser humano y es necesario dejar salir nuestras emociones. Llorar hasta reír, cantar lo malo y lo bueno hasta encontrar la ternura de lo bueno. No obstante, nuestro dolor estará siempre con nosotros.

Hay dos actitudes o actividades que podemos adoptar para ayudarnos a través de nuestro propio dolor.

La primera es estar ahí para alguien más. El dolor es un gran maestro cuando nos envía de regreso a servir y bendecir a los  vivos. Aprendemos cuándo asesorar y reconfortar a aquellos que, como nosotros, están quebrados en su presencia, y cuándo una palabra los hará asegurarse contra la pena. Aprendemos cuándo guardar en silencio nuestro amor y preocupación. Al entregarnos a otros en el momento de su necesidad, también nosotros encontraremos alivio.

La segunda actitud es permitirnos vivir libres, sin culpa, sin arrepentimiento y sin tratar de remendar el pasado. Fue Kierkegard quien escribió: “la vida solamente puede entenderse mirando hacia atrás”. Y agregó: “pero debe vivirse hacia delante”. El enseñó una verdad esencial. La vida puede y debe caminarse hacia adelante. La vida no puede vivirse hacia atrás, porque esa no es la vida.

Sí, hay momentos difíciles y pensamientos difíciles. “¿Por qué me piden que baile?  Cuando mi esposo estaba vivo, él adoraba bailar y ahora ya no está conmigo”. O bien: “¿cómo puedo irme de viaje?  Cuando mi esposa estaba viva nunca logramos viajar, ¿cómo puedo hacerlo ahora?”.

¿Cómo? ¿Por qué? La respuesta es: porque la vida está hecha para vivirla. Vivirse completamente. Libremente. Y con todo el vigor que podamos soportar.

Nadie está realmente solo.  Aquellos que ya no viven aún resuenan dentro de nuestros pensamientos y palabras. Y lo que hicieron es, en buena parte, en lo que nos hemos convertido. Proveemos mejor hogar a nuestros muertos cuando vivimos nuestra vida de manera más completa, aun a la sombra de nuestra perdida. Podemos crecer con ellos, cuando los dejamos ir. Tarde o temprano, las buenas personas, en todas partes, deberán enfrentar la angustia de separarse de un ser amado. No hay excepciones.

Sabemos que los astrónomos pueden predecir cuál sera la posición de cada planeta en el cielo en cualquier momento específico del futuro, pero nuestros asuntos humanos no son predecibles. Nunca podemos estar seguros de lo que cualquier día nos aguarda. Sin embargo, hay una cosa que sí sabemos: tenemos opciones. Cuando la pena golpea, tenemos la opción de hacernos mejores o más amargos

Depende de cada uno de nosotros. Podemos culpar a nuestra suerte y disminuirnos como personas. O utilizar el tiempo para crecer en la compasión y tener aprecio por todo lo que la vida ofrece. Tenemos la capacidad, como escribieron los salmistas, de “pasar a través del valle de lágrimas y convertirlo en una fuente que proporciona vida”.

Puede que nuestros seres amados nos hayan dejado demasiado pronto, pero sus recuerdos y su amor están siempre con nosotros. Abramos nuestros corazones a todo lo bueno que había en su vida y permitamos que su bondad nos bendiga y nos sostenga.

Marcelo Rittner Aprendiendo a decir adiós

8 Comments

  1. Estoy aqui como de costumbre.Esta nueva manera de comunicarnos se esta convirtiendo en mi medicina del alma.Estando en contacto estoy como un nino aprendiendo a comer, caminar y sobre todo hablar. Poder decir todo lo que tan dentro permanece oculto. Con la partida de mi Jonathan Mael se fue mi mundo, las ganas de vivir e incluso deceaba dejar de respirar,hoy puedo decir que es lo que deceaba, mi mente esta mucho mas clara.Una llamada interrumpida me hace ver que tengo que seguir viva, que los dos amores que mi hijo me dejo me necesitan mis dos amados y hasta el momento unicos nietos.Es otra manera de vivir atravez de mi hijo. Sonen especial la nena el vivo retrato del padre y el nene son tododos los rasgos maculinos, los ojos en especial la manera de mirar. Los adoramos son la otra razon de mi esposo y mia de seguir viviendo.Es muy cierto hay que buscarle algo bueno a la vida.

  2. mi mamita se murio hace 41 dias, tengo mi alma llena de dolor, rabia, impotencia,quisiera a ratos irme con ella, y especialmente cuando mi hogar entre en conflicto con mis hijos, el sentimiento de culpa no me deja vivir. Esta navidad no se como la voy a pasar, solo le pido a DIOS ME ILUMINE Y ME AYUDE.

  3. ira incontrolada

    mi abuela se fue el 12 de junio … era como mi mama.. y ahora no estoy tranquila , solo dejo ver mi ira y mi rabia , aunque despues a quien mas le duele es a mí, pero es lo único que consigo sacar …
    cada vez que pienso o hablo de ella mis lágrimas dejan ver mi tristeza…
    y no es algo que me guste… siempre me ha costado expresar mis sentimientos y es algo que no me gusta …
    5 meses callé durante su enfermedad para que mi madre no sufriera y ahora quien mas lo esta sufriendo soy yo , mi mayor problema es que no me gusta que la gente sufra viendome sufrir por eso me callo…. y es bien malo

  4. SIEMPRE ESTOY ENOJADA,SI LLUEVE SI HAY SOL,SI HACE FRIO O CALOR,…NADA ME ALEGRA,CUANDO,MI HNO SE FUE SE LLEVO MI INFANCIA,CUANDO MI NOVIO SE FUE SE LLEVO,EL AMOR QUE SE SIENTE POR UN HOMBRE,…PERO CUANDO MI HERMOSO NIÑO SE FUE SE LLEVO TODO ME DEJO HUERFANA DE ALEGRIA,SOLO LA TRISTEZA ES MI COMPANIA,TRATO DE NO ESTAR ENOJADA,TENGO QUE FINGUIR MUCHAS VECES ALEGRIA POR MI HIJA,PERO MUCHAS VECES EL DOLOR ME GANA,PIENSO QUE PUDE HABER HECHO POR KEVIN,PORQUE LO DEJE IR,Y MUCHAS VECES A PESAR DE LOS AÑOS SIGO,NEGANDOME QUE SE HALLA IDO,QUE DIFICIL QUE ES NO TENERLO,..NO SE CUANTOS AÑOS PODRE RESISTIR SER ESTA PERSONA EN QUE ME CONVERTI.QUISIERA NO SENTIRME HACI PERO NO PUEDO

  5. Susana

    No se si me contestaran pero igualmente escribo, me hace bien para contar lo que me pasa, lo que no digo a nadie. Son seis meses que mi esposo -luego de 35 años de estar juntos- murio. Los ultimos tiempos fueron dificiles porque la enfermedad comenzaba a mostrarse con toda su furia, asi que estuve dedicada completamente a el. Con 4 hijos ya grandes que no me necesitaban demasiado, todo el tiempo era para acompañarlo y ayudarlo. Y ahora estoy sola, completamente. Aunque mis hijos de a ratos esten y me acompañen, lo necesito a él, a su mirada de hombre, sus palabras, su compañia; ya nada de lo que me gustaba o hacia me hace bien, todo me parece sin sentido y lo extraño en cada momento, me faltan ganas para salir o estar con gente y temo por la soledad de mi futuro que me imagino triste y gris. Quisiera salir de esta situacion y se que el tiempo tambien hace lo suyo, pero ahora me veo cada vez peor. Gracias por lo que puedan decirme.

  6. Gloria

    MI madre falleció hace 27 días y me duele tanto su ausencia, aveces siento rabia, pero es mi egoismo por el apego que le tenía y seguiré sintiendo mucho dolor, quien sabe hasta cuando, será muy triste pasar la primera navidad sin ella.

  7. Susana

    NO llores por lo que perdiste, lucha por lo que te queda. NO llores por lo que ha muerto, lucha por lo que ha nacido en ti. NO llores por quien se ha marchado, lucha por quien esta contigo. NO llores por quien te odia, lucha por quien te quiere. NO llores por tu pasado, lucha por tu presente. NO llores por tu sufrimiento, lucha por tu felicidad… Con las cosas que a uno le suceden vamos aprendiendo que nada es imposible de solucionar, solo sigue adelante. Papa Francisco

    Si, se que los consejos y todo lo que uno pueda decirte quiza no sirva de mucho, pero de a poco y con mucha fuerza lee y grábate esas sabias palabras del Papa, a mi me ayudaron a aceptar la realidad y a sentirme mejor. Adelante!!!

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